PUNTO PARTIDA:

Jito de Escarandi (1.285 metros), en el límite de Asturias y Cantabria. Por la AS-114 (Cangas de Onís – Panes) se llega a Arenas de Cabrales. En plena villa se toma la carretera de montaña que remonta el curso del río Cares hasta Poncebos. Pasado el túnel de la cabecera del embalse, se gira en un puente sobre el río. En la boca del funicular que sube a Bulnes, arranca el puerto de montaña que comunica los pueblos de Tielve, Sotres y Tresviso (este último en Cantabria).

La majada del Hoyo del Tejo se encuentra a unos metros del final del puerto, entre Sotres y Tresviso. Encima de la hoyada de la majada se ha habilitado un área de aparcamiento, donde confluyen las pistas mineras de Bejes y del Casetón de Ándara.

DIFICULTAD:

Alta.

DURACIÓN:

8 horas.

DESNIVEL:

1.150 metros.

CARTOGRAFÍA:

Adrados Picos de Europa Macizo Oriental, Escala 1:25.000.

DESCRIPCIÓN:

Los Altos de Pirué, una morrena que cabalga entre las vertientes de Asturias y Cantabria, se desdoblan en dos brazos por su faz sureña. Ambas lomas envuelven la Vega del Tejo.

La loma inferior es menos definida. Baja al Jitu de Escarandi (1.285 metros), para dirigirse, ladera arriba a la Pica de Fuente Soles. Hasta hace poco tiempo, el Jitu de Escarandi era divisoria de las Comunidades Autónomas de Asturias y Cantabria.

La loma superior marca las aguas vertientes hacia el Duje (desfiladero por el que remonta la carretera de Sotres) y hacia el Desfiladero de La Hermida (tajado por el río Deva). El límite actual entre Asturias y Cantabria sigue esta línea de aguas vertientes.

La carretera de Tresviso corta, como nuevo jito, la Vega del Tejo (Asturias) y el Hoyo del Tejo (Cantabria).

La explanada de aparcamiento hace de mirador del pozo de la majada del Hoyo del Tejo. Las cabañas de la Vega del Tejo, remozadas, se encuentran por encima de la vega, en un apéndice resguardado de la peña.

El aparcamiento es encrucijada de caminos. De un lado toca la carretera que enlaza los pueblos de Sotres y Tresviso y, de otro, en él se juntan la “carretera” de La Corta (que baja a Bejes) y pista que sube al Casetón de Ándara.

1)Hoyo del Tejo (aparcamiento) – Casetón de Ándara.

En la esquina del aparcamiento del Hoyo del Tejo (1.301 metros), aguas vertientes hacia las tierras cántabras y ástures, con dirección Sur, arranca la pista que sube al Casetón de Ándara. En los primeros pasos se une con un ramal que viene de la carretera. Juntos se pegan al costado cántabro de la loma divisoria. Ladera abajo destaca una fea nave de ganado, a la vera de la pista de La Corta.

Pronto la pista se aparta de la morrena. Al poco de perder de vista el aparcamiento, se desgaja de la pista, a mano izquierda, un camino minero que va perdiendo altura con respecto a aquélla. Pista y camino son las rutas más frecuentes para subir al Casetón de Ándara. Para desperezarse se puede continuar por la pista, dejando la opción del camino para la vuelta.

La pista asciende flanqueando una zona cárstica emergida en esta vertiente cántabra de la morrena divisoria. Empozada a la orilla de la pista, pasa desapercibida una cueva de maduración del Queso Picón, en la zona de La Jazuca.

La Jazuca es una majada apartada de la pista. Sus cabañas, ruinas y corros se escalonan entre ésta y la larga vega en que remansa la Canal de Las Vacas. Siguiendo la dirección lineal de dicha canal, se adivina la ubicación del Casetón de Ándara, al final de esta raya de vaguada y empozado bajo las paredes cortadas del Pico Mancondíu, solitaria pirámide a Ándara.

Superado el repecho de La Jazuca, la pista remansa con levedad a la vera de un recodo de vega. Por encima se recupera la línea de morrena. La ruta se atempera bajo el Collao de Fuente Soles (1.567 metros), por donde devola el camino que viene de Sotres. En este punto se separa aquella parte del grupo que se dirige al Picu (De)boru (ruta alternativa de la jornada).

El efímero descanso abre la puerta a una curva en herradura, del tramo de pista se encamina directo al Casetón de Ándara. Remonta faldeando por terreno lapiaz, muy alta sobre la Canal de Las Vacas, en el fondo del valle. Éstas no forman líneas paralelas, pues buscan el punto común del Casetón, mas se miran de reojo en su caminar.

La larga tirada de pista recala en el Casetón de Ándara, restos de una construcción de las antiguas minas, habilitada como refugio de montaña. Un puente de raíles, sobre los que descansa una oxidada vagoneta, abren la puerta a este rincón minero.

2)Casetón de Ándara – Collao del Mojón – Hoyo Evangelista.

En la plataforma inferior del Casetón de Ándara dobla la pista por la cabecera de la Canal de Las Vacas. Apurando la vaguada, entre graveras y escolleras, se encuentra el Collao La Aldea.

Un laberinto de viejas pistas, remonta por ambos costados de la vaguada. Las indicaciones pintadas en la roca marcan la subida más liviana. Un ramal de pista nace del mismo Casetón. En llano tira al Norte (en dirección contraria a la collada de referencia), por el corte de peñasco que protege al edificio. En unos metros se coge una de las variantes de pista que alcanzan el Collao La Aldea.

El Collao La Aldea (1.786 metros) es plataforma encrucijada de caminos, cerrada al Sur por un farallón de peña. Una charca de color delimitada con piedras preside la planicie.

A la derecha se apunta la collada que devola al Pozo de Ándara, donde también remonta la pista que sube a las ruinas de otros casetones, en ruta a los pastos de Valdominguero.

Por la izquierda arrancan otras dos rutas. Un sendero jitado tira hacia el Collao Tresmancondíu, brecha abierta al pie de la cresta Sur el Pico Mancondíu. Para acercarse a la Morra de Lechugales, se deja al poco ese sendero, remontado por una perdida pista minera. Con vistas a la charca, los vestigios mineros se adentran en un canalón (Sudeste).

Apurando el canalón, sin llegar a verter a la collada que mira a la vertiente de las Vegas de Ándara (en el remanso de las inmensas faldas de los picos Samelar y San Carlos), se gira a mano derecha siguiendo una de las pistas mineras. A su vera, el montañero se asoma a una torca. No es más que una mina hundida. Aún se aprecian los maderos que sostenían las galerías.

Para escapar del laberinto de bocas y pistas, la vereda se encarama en una loma calcárea. Un castillo pétreo la preside, haciendo de jito indicador. Se remonta por todo el canto de la morrena. En las llambrias que caen sobre el costado que mira hacia las Vegas de Ándara, sobre otro vestigio ruinoso de casetones, se esconde una inscripción tallada en la caliza (relato escrito de cacerías reales).

El Castillo del Grajal (2.042 metros), monolito pétreo contra el que choca la morrena, se ataca por la derecha. Una de las pistas escapadas del laberinto, se cuela por una abertura tajada a esta mano.

Salida del embudo, la pista zigzaguea por las laderas de la Rasa del Inagotable. Su trazado principal corona el Collao del Mojón (2.204 metros). Esta collada remansa el suave pasto de la Rasa del Inagotable, mientras se protege, por el otro lado, bajo los peñascos del Grajal de Abajo.

El Collao del Mojón devola hacia la cabecera de la Canal de las Arredondas, inmensa boca abierta a las profundidades de Liébana. La pista desciende unos metros, sobre la plataforma superior de esta canal, donde aún se aprecian restos difusos de otro enclave de casetones. El mineral de estas minas se bajaba por dicha Canal de las Arredondas, por una pista que zigzagueaba por toda la canal (bastante conservada en la zona central dela misma).

La pista del Hoyo del Evangelista remonta unos metros a la horcada cimera de la Canal de las Arredondas, en el crestón de Los Grajales. Las minas agujerean la peña cual queso gruyere.

Durante un tramo, la pista se encarama en el canto, cabalgada entre la Canal de Las Arredondas y el valle que vierte al Pozo de Ándara. A su vera, en los pozos de unas minas, se encuentra la fuente, una poza de agua, fresca y cristalina.

En un par de tornos de escapa del canto. Se entra en una ladera de pastizal, en las faldas del Grajal de Arriba. La pista dobla en curva en una vaguada, momento que se deja. Sola continúa su agonía, en los últimos tornos, donde se precipita a los mundos del Hoyo del Evangelista.

3)Grajal de Arriba – Morra de Lechugales.

En las laderas del Grajal de Arriba, donde la pista minera gira en curva sobre una húmeda valleja, se empieza a remontar sobre la pista. Por la cuesta de pastizal se gana altura hacia los riscos cimeros del Grajal de Arriba.

Un sendero busca el paso favorable entre estos riscos y el farallón que corta sobre el Hoyo del Evangelista (como lo hacia la pista minera abandonada, que salvaba el contrafuerte por más abajo).

La senda sube entre las peñas, mirando al hoyo, para volver a coronarse al altivo canto, esta vez más afilado, entre el Grajal de Arriba y la Pica del Jierro (2.425 metros), de nuevo con vistas a las graveras que vierten al Pozo de Ándara.

Se deja el canto, para iniciar una larga travesía envolvente del Hoyo del Evangelista, bajo la Pica y los Picos del Jierro. En los últimos metros gana un poco de altura, para coger la vira en entrada a la arista de Silla Caballo, doble cumbre (Cimero y Bajero) se singular forma de cabalgadura, que cierra el Hoyo del Evangelista por este costado.

La arista de Silla Caballo hace de barrera entre esta hoyada y la Canal de Lechugales, también, como la de Las Arredondas, aguas vertientes al Valle de Camaleño, La Liébana del río Deva.

Una traviesa por la peña, colgada sobre el hoyo cimero de la Canal de Lechugales, devuelve la vereda al canto de la sierra, en los últimos contrafuertes de los Picos del Jierro.

La senda trepa sobre uno de los umbríos canalones que vierten a la Canal del Jierro, deudora del río Duje. Por una cuesta de pasto de piedra, se baja al peñasco de la Morra, un bloque de vieja caliza mangado en un canto de ladera pedregosa.

La ladera conduce a la vía normal de trepada, en la esquina superior del morro pétreo. En la escuadra comida del bloque de la Morra, se encuentran las dos vías morales, ambas de segundo grado (IIº), y muy cortas. La pared de la izquierda es más vertical; el ángulo de la derecha presenta una laja intermedia que mitiga la verticalidad. Si se trepa por la laja se sale al andadero y breve crestón que corona la cumbre.

La Morra de Lechugales (2.441 metros) es el techo del Macizo Oriental o de Ándara. El morro que mira al Canalón del Jierro, se precipita al abismo sobre la Canal de Lechugales. Silla Caballo impide una panorámica completa de La Liébana; mas La Morra domina toda la vertiente del Valle de Las Moñetas, en el Macizo Central o de Los Urrieles, con montañas tan voluminosas como Peña Vieja, Tiro Navarro o Peña Castil. Y, por el fondo, el valle glaciar del río Duje.

4)Morra de Lechugales – Pica del Jierro.

De la Morra de Lechugales a la Pica del Jierro sólo hace falta desandar el camino recorrido. En la travesía sobre el Hoyo del Evangelista, se deja el sendero para coronar la brecha sita entre los Picos y la Pica del Jierro. En cinco minutos se pisan los 2425 m. de esta cima.

La Pica del Jierro es punto de divergencia de los brazos cimeros de Ándara. La línea de cumbres procedente de los Picos de Cámara, Cortés y Morra, se desdobla aquí, en dos brazos troncales. El primero baja delimitando el Hoyo del Evangelista y la Canal de las Arredondas, siguiendo las crestas de Los Grajales, La Rasa del Inagotable y los Llambriales Amarillos. El Sagrado Corazón y el Samelar son las montañas más frecuentadas de este cordal de Ándara, cuyas canales vienten a La Liébana del Deva.

El segundo brazo troncal nacido en la Pica del Jierro, baja sin elevaciones reseñables hasta el Pico Valdominguero, donde inicia la línea de arista y cantos que culmina en el Picu Boru, último mirador del valle glaciar del Duje.

5)Pica del Jierro – Campos de Valdominguero – Pozo de Ándara.

Esta variante de bajada se deja caer por este flanco de La Ándara deudora del Duje. Por el canto Noroeste de la Pica del Jierro se busca el paso a los Campos de Valdominguero. Una corta trepada de segundo grado, en el extremo del canto de la Pica del Jierro, salva el único obstáculo para sestear en este remanso de pastizal.

Los Campos de Valdomiguero marcan la esquina del cordal, asentados en un pie de cimas menores que delimitan el Canalón del Jierro con el de Jidiello. Este ondulado pastizal hace de bisagra entre la Pica del Jierro y el Pico Valdomiguero.

La intuida presencia del Duje se vuelve efímera. Un largo valle glaciar se descuelga hacia el centro de Ándara, aguas vertientes no al río Duje, sino al Desfiladero de La Hermida, dos mil metros más abajo, labrado por el curso medio del Deva.

El valle viene delimitado por las crestas de Los Grajales (por la derecha) y por el Pico Valdominguero y el Cueto de los Campos de los Senderos, en el costado del Lago Valdominguero.

Pasando por el paraje caótico, sito al pie del Pico Valdominguero, se forma una franja que recibe las pedrizas de todo el subcordal del Pico de Los Campos de los Senderos. Esta bajada contempla el Lago Valdominguero, apenas una charca colmatada, antes de dejarse caer a la majada troglodita del Redondal, en las orillas de lo que, en otro tiempo fue, un lago.

No obstante, el sendero más frecuentado, se coge a la derecha del valle, en la zona de los Campos de Valdominguero. El sendero se mete en flanqueo por las graveras caídas de Los Grajales. Si no se abandona, se reconvierte en pista, que muere en la encrucijada del Collao La Aldea.

Puede abandonarse este marcado camino, a mitad de bajada, para meterse en los fondos del valle. Esta tercera variante (Lago Valdominguero, casetones de Mazarrasa –de camino al Collao La Aldea– y fondo del valle), es el descenso natural al Pozo de Ándara.

En la vega del pozo, la surgencia que alimentaba el lago difunto se convierte en fuente cristalina y suave reguero encaminado al charco permanente de la vieja cuenca lacustre.

6)Pozo de Ándara – Casetón de Ándara – Canal de las Vacas – Hoyo del Tejo.

Una pista envuelve, en ascenso, el húmedo hoyo, visitando la majada del Redondal. Las cabañas, numeradas, se han construido debajo de las redondas caídas de los riscos altivos (por donde baja el sendero del Lago Valdominguero).

Gira sobre la cabecera del hoyo, para recalar en la encrucijada del Collao La Aldea. Por camino conocido se reposa en el Casetón de Ándara.

Para no repetir la sufrida pista, se continúa vaguada abajo. Enseguida se marca la caja de camino que zigzaguea por la Canal de las Vacas. Ésta es una canal rectilínea vigilada por las cabañas de La Jazuca.

Remansa en una vega, bajo la ladera de cabañas de la majada. Se camina por la vega. Aunque hay que abandonar el sentido del valle, para subir a mano izquierda. Poco a poco se retoma el camino perdido, camino muriado que asciende a tropezar con la pista minera. Últimos recodos, para girar a la morrena que indica la cercanía del Hoyo del Tejo.

Alternativa

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DIFICULTAD:

Fácil.

DURACIÓN:

6 horas.

DESNIVEL:

850 metros.

DESCRIPCIÓN:

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1)Hoyo del Tejo – Llanos de Braniella – Picu Boru.

Es la misma morrena que marca la divisoria provincial la que guía la ruta al Picu Boru. No obstante, se puede acompañar a los compañeros que se dirigen a La Morra por la pista minera del Casetón de Ándara.

Terminada la cuesta que remonta sobre la majada de La Jazuca, en la vega remansada en que gira la pista, se sube a la cimera de la morrena. Aunque se puede alcanzar la loma por varias colladas anejas, marco una de ellas como Collao Fuentesoles (1.567 metros), separada por un hoyo de la pica del mismo nombre. En esta collada se recibe el camino que sube desde Sotres.

Se remonta todo el canto de la morrena, aquí un canto más definido. En la parte superior, el sendero se va abriendo a unas laderas de alto herbazal, con los tejados de Sotres empequeñecidos.

Estos pastos caen del lado derecho de la línea de sierra. Se continúa ascendiendo por ellos hacia el cabezo cimero del pastizal (1.895 metros). Sin llegar a coronarlo, se faldea por el costado derecho. Unas cruces, son el recuerdo de un accidente de helicóptero donde fallecieron varias personas (equipo de rescate y una persona herida en la Cueva del Hielo, en Peña Castil). Muchos años han pasado, mas aún quedan restos metálicos del aparato.

Los Altos o Llanos de Braniella forman un puerto que corona el Canalón de Braniella, angosta y larga canal que vierte al río Duje, en los Invernales Cabao (encrucijada de pista a Pandébano y a los Puertos de Áliva). Sobre la angostura, preside el Picu Boru, enorme mole de peña que emerge como bastión de Sotres.

Se atraviesan los Llanos de Braniella, recibiendo la brisa expulsada del canalón. Al otro lado de los Llanos, se abre una vaguada por la que se inicia el ascenso. La vaguada reposa en un hoyo, cerrado por el canto que une el Picu Boru con Cuetu Tejao (siguiente promontorio del mismo cordal).

Desde la hoyada se remonta toda la ladera, hasta coronar el crestón, a medio camino entre ambas cumbres. El Cueto Tejao (2.159 metros) queda a la izquierda, según se mira al enorme valle glaciar del río Duje; el Picu Boru se encuentra a mano derecha.

El Picu Boru (2.129 metros) hace de tope del cordal nacido en la Pica del Jierru, lineal hasta el Pico Valdominguero. Por su cara Norte, es una voluminosa peña, llamativa desde el mismo desfiladero del río Duje, por el que sube la carretera de Sotres. Hacia el Sur, apenas es una sucesión de desfigurados promontorios, envidiosos de las diferenciadas siluetas de Los Urrieles.

2)Picu Boru – Altos de Braniella – Pozo de Ándara.

Se desciende del Boru hasta los Altos de Braniella. Se coge la línea de sierra, aguas vertientes al Duje y al pasado minero de Ándara. En la collada previa al cabezo cimero del puerto (1.882 metros), se coge un sendero. La vereda sigue una línea natural (Sudeste) que enlaza los Altos de Braniella con el Pozo de Ándara. Tanto en este camino, como el los Llanos de Braniella, no hay pérdida, ni con nieve teñida de niebla, siempre que se tome como referencia la pista del Casetón de Ándara, es decir, la vertiente que mira al Oeste. Por uno u otro rincón, siempre se acaba cayendo a la pista.

El final visual del sendero lo marca la Horcada Traslacueva (1.834 metros), en la sierra caída del Cueto de Los Campos de los Senderos. El camino no pierde la línea recta, sin perjuicio de las miradas de soslayo a este mundo de hoyos y contrafuertes en los bajíos del Jou Sin Tierre.

Termina el descenso, pero no el sentido lineal del sendero. Un tramo de subida corona la horcada de referencia de este atajo entre puertos y minas. Al otro lado de esta brecha de Traslacueva se esconde el Pozo de Ándara.

Delovando la Horcada Traslacueva se baja a la pista que viene del Collao La Aldea, en la cabecera del viejo lago. En el horizonte se recorta el Pico Valdominguero, y todo el crestón de la Pica del Jierro.

3)Pozo de Ándara – Casetón de Ándara – Hoyo del Tejo.

Entre el Pozo de Ándara y el Collao La Aldea la ruta es coincidente con la bajada de La Morra de Lechugales. Se puede optar, pues, por seguir toda la pista, o bajar de modo más directo por la Canal de las Vacas.



Fotos de Severino en la salida del Llama Ello el dia 22/07/2012 Fotos de Nardo y Begoña en la salida del Llama Ello el dia 22/07/2012 Fotos de Ricardo en la salida del Llama Ello el dia 22/07/2012